En su magistral libro ” La Vieja y Novísima Gestalt” Claudio Naranjo explica como realmente la terapia gestáltica tiene mucho que ver con la técnica de interpretación desarrollada por Stanislavski, ya que Fritz Perls, fundador de esta terapia fué actor amateur en Berlín, y fue discípulo de Max Reinhardt, gran actor y director de teatro del Berlín de principios de siglo lo cual no es un caso aislado dentro de la psicoterapia , ya que otras técnicas terapéuticas han bebido del teatro como fuente de inspiración a lo largo de la historia, otro caso es el de Moreno creador del psicodrama, terapia cuyo nombre delata su clara influencia teatral.
Hablar de teatro terapéutico implica una redundancia pues es bien sabido que el teatro como tal es terapéutico, tanto para los actores que se ven obligados a olvidar su preciado ego en aras de un personaje que les transciende y conlleva unos intereses mas amplios que los de la personalidad neurótica del actor, como para el público que se ve reflejado en el actor, tanto en sus mas bajos instintos, como en sus mas altas motivaciones humanas y espirituales.
El apelativo “Terapéutico” conlleva un enfoque diferente de la actividad teatral en el que se pone conciencia a los aspectos de la personalidad no integrados, tanto como en las potencialidades por descubrir de los participantes.
En estos talleres se hace hincapié en la exploración de facetas del individuo poco conocidas, con la ayuda de un público y un profesor especializado.
El apelativo terapéutico obtiene relevancia en cuanto a que no se utiliza el teatro como un fín estético para transmitir un mensaje artístico sino que el foco se pone en la toma de conciencia del sujeto de las dificultades emocionales, creativas, imaginativas y de espontaneidad a la hora de comunicarse con los demás compañeros de escena y con el público allí presente, que ejerce, como en un grupo de psicoterapia gestáltica la función de utero, de madre receptiva que devuelve impresiones a los actores expuestos a su mirada.
En estos talleres la competitividad entre actores resulta absurda y el clima es uno de aceptación y autoconocimiento, propiciando una interrelación mas allá de la mascara cotidiana, donde las personas pueden permitirse volver a soñar y “explorar la verdad por medios dramáticos” (Moreno) .
Los participantes gozan de una libertad absoluta para EXPRESAR sus miedos, sus fantasías, y sus deseos, lo cual implica una comunión entre personas al percatarse de lo intrínsecamente humano de sus naturalezas individuales, hasta el momento condenadas a la sombra, en el caso de no haber hecho ningún trabajo terapéutico anterior.
En el teatro terapéutico no hay mejores o peores actores o actrices, ya que cada individuo se enfrenta a sus propias dificultades a la hora de mostrar partes de si mismo que no se ha permitido mostrar en la vida diaria por razones obvias, ya que nuestra actual sociedad patriarcal y mercantilista no potencia la creatividad ni la diferenciación. Hemos sido educados para consumir, y obedecer normas de comportamiento obsoletas, y esto se refleja en individuos poco conectados con su creatividad, placer, espontaneidad, capacidad de juego, imaginación…todas ellas cualidades inherentes al ser humano que a través de esta técnica exploramos y reconquistamos. Es nuestro derecho, y nuestra responsabilidad el vivir una vida plena, y por plena no me refiero al ideal materialista de tener un coche deportivo, dos chalets en la sierra, y una cuenta millonaria en el banco, sino mas bien una manera de estar en el mundo conscientes, espontáneos, y presentes , siendo estas cualidades donde nos centramos dentro del proceso de la terapia teatral.
El trabajo del teatro terapéutico se basa en desarrollar la parte niño de cada individuo, dando espacio y voz al niño interno de cada uno que desea y está centrado en la satisfacción de sus necesidades de amor, cariño, placer, juego, protección, reconocimiento.
Dentro del trabajo con el niño interior en el ámbito teatral obtiene una especial importancia El trabajo con el Clown.
Siendo el Clown otro tesoro dentro del enfoque terapéutico del teatro, donde en cada individuo nace un espíritu benigno llamado Clown, que nos enseña y sorprende a través de su sabia ingenuidad, y de su sana autoestima, en el clown , se desarrolla con especial importancia el trabajo con polaridades, donde surgen aspectos de la personalidad sorprendentes, tanto para el propio Clown, como para el público en general, esta técnica tiene un uso especialmente terapéutico, ya que en ella se incluye al público como cómplice de todo lo que ocurre en escena, omitiendo la cuarta pared, y desarrollando una capacidad de comunicación basada en la mirada, que nos sirve como herramienta comunicativa en cualquiera que sea nuestro trabajo habitual.
El juego, junto con el humor son los requisitos básicos para desarrollar la atmósfera del teatro terapéutico, y son considerados elementos indispensables para hacer de este trabajo algo profundo y placentero, siendo este binomio una de las conquistas del trabajo:
“El juego como algo importante en la salud humana, como mecanismo de detección de neurosis adultomórficas”
” El placer como algo profundo, ligado a nuestra naturaleza profunda”.
Las principales herramientas dentro del proceso son la imaginación, el cuerpo, la voz, las emociones y los sentidos.
Dentro de la psicoterapia es bien sabido que la neurosis implica una perdida sustancial de nuestra capacidad sensorial; al no estar “Aquí y Ahora” nos perdemos el maravilloso mundo que nuestros sentidos nos proporcionan a cada instante, los neuróticos vivimos desconectados y por tanto necesitamos consumir excesivamente para obtener una satisfacción sensorial proporcionalmente escasa, al trabajar despertando nuestros sentidos a través del teatro, nos reapropiamos de nuestra capacidad de oler, por lo tanto no nos ponemos tanta colonia, de nuestra capacidad de gustar, y no cargamos tanto el café ni lo atiborramos de azúcar, de nuestra capacidad de sentir, con lo que no necesitamos golpearnos, para sentir las caricias, con nuestra capacidad de escuchar, cosa que nuestros vecinos mas ancianos nos agradecerán, y con nuestra capacidad de ver, lo obvio, y curarnos de nuestras mentiras.
La propuesta implica una sensibilización a nuestra naturaleza creativa, pasando de ser meros consumidores de telebasura, a ser artistas de nuestras propias vidas, retomando la sabiduría de nuestros ancestros reunidos junto al fuego, mar de castilla , contando historias, compartiendo el protagonismo colectivamente, y dejando atrás un consumismo exacerbado que mantiene a los seres humanos anestesiados , ignorando que dentro de cada uno de nosotros hay muchos personajes, y emociones que simplemente quieren expresarse, desdramatizando a través de la dramatización la situación existencial de cada uno.
El teatro terapéutico esta muy difundido en Italia y otros lugares del mundo, y en España está empezando a tomar la importancia que se merece.
En un mundo donde “teoricamente” hay libertad de expresión, la capacidad del individuo de explorar su propio interior y transmitirlo a un público se hace imprescindible, por ello el teatro, junto a otras disciplinas de autoconocimiento, como la música, la danza, la pintura, la meditación y las artes marciales, ofrecen al ser humano, herramientas para mejorar su vida y la de su entorno.
Dentro del proceso del teatro como terapia se hace hincapié en lo siguientes puntos:
La toma de conciencia de las tensiones corporales, y su estrecha relación con las emociones no expresadas, actuando en el cuerpo como energías estancadas, que a través del movimiento, y la dramatización encuentran una salida sana, recobrando el organismo su capacidad autorreguladora.
La toma de conciencia de los estilos neuróticos de cada participante, exagerando las diferentes máscaras que utilizamos automáticamente en nuestras vidas, y dándonos cuenta de como en la actualidad muchos de los esfuerzos que hacemos para relacionarnos con el mundo son un gasto de energía innecesario, y una fuente de sufrimiento basada en creencias disfuncionales que a través de su dramatización se hacen obvias.
La potencialidad del individuo de trabajar sobre las virtudes complementarias a su personalidad enriqueciéndose cada participante con las virtudes de los otros, que sirven como incentivo y espejo de las propias, y utilizando este espacio como una incubadora en la que se ensayan modos de relacionarse con el mundo mas satisfactorios, tanto para el individuo como para su entorno, recobrando el gozo de estar vivos aquí y ahora.